4,3,2,1…¡pilas recargadas!

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4,3,2,1…¡pilas recargadas!

Te ponemos en situación: estás en pleno atasco, son las siete de la tarde, no has merendado y ahora recuerdas que solo has comido un sandwich (esperamos que no sea de fast food) frente al teclado. Te sientes cansado, desmotivado y, sobre todo, la lista de tareas de tu agenda no ha descendido casi nada a pesar de llevar 10 horas fuera de casa.

Esperamos que no experimentes esta sensación a diario, pero seguro que muchas veces te sientes así con la energía bajo mínimos y mil tareas para las que deberías estar lo más despierto posible.

¿Qué te parece si intentas ganar en vitalidad y conseguir que te sientas mejor y acabes el día sin desmoronarte en el sofá con estos 4 cambios en tus hábitos (probados y confirmados por nosotros)? P.S. Seguramente algunos te parecerán obviedades, soltarás un bufido y dirás “otra vez con lo mismo”, pero apostamos a que muchos de ellos ni los has considerado.

  1. ¡Madruga más! Vale, sé que ahora mismo tienes los ojos como platos y piensas que nos estamos volviendo locos. Pero levantarte media hora antes, propicia que adquieras nuevos hábitos que te van a llenar de energía.

    Intenta salir a correr una media de 20 minutos para poner tu cuerpo en marcha, desayuna tranquilo y dedica 10 minutos a planificar tu jornada, fijar objetivos y bueno, echar una ojeada rápida a la vida de tus amigos en las redes sociales tampoco hará daño a alguien (pero que sea rápida).

  2. Repasa tu dieta. Sin lugar a duda, un paso decisivo para dejar de sentirte cansado, continuamente, es empezar a cuidar mucho más tu alimentación. Deja de lado el azúcar y los productos procesados y apuesta por fruta, verdura y cereales integrales que dan energía de forma más prolongada.

    Aunque pienses que ya te estás cuidando, te proponemos un pequeño reto. Durante una semana apunta todo lo que comes al día. El domingo siéntate y repasa tu menú semanal, seguro que te llevas alguna sorpresa desagradable. ¿Lo mejor? que puedes analizar cuándo sueles comer productos poco saludables o qué hábitos te están perjudicando. Luego, por supuesto, no archives la agenda en el cajón, sino adopta las medidas correctivas correspondientes.

  3. ¡No tengo tiempo para el deporte! Aunque despertarse un poco antes es una técnica genial para cumplir este propósito, si te resulta imposible, intenta introducir pequeños hábitos como dejar de utilizar el ascensor o bajarte una parada antes en el metro para andar un poco. En cualquier caso, para qué nos vamos a mentir, si de verdad quieres obtener unos resultados óptimos tienes que sudar un poco más, así que plantéate una visita a tu gimnasio más cercano. Y si te sientes bajo de energía o quieres un empujón en el gym, puedes añadir a tu dieta VIBOOST Tribulus+Maca que, además de recargarte las pilas y mejorar tu rendimiento, guarda un secreto, es afrodisíaco.

  4. ¡Di adiós al móvil en el dormitorio! Más allá del manido consejo sobre las ocho horas de sueño diarias, prueba a prescindir de tu teléfono.

    Diversos estudios científicos, como por ejemplo el de la Universidad de Connecticut (para que no digas luego que la coletilla de los estudios ya está muy vista y no cuela) han comprobado que la luz azul (emitida por móviles, tablet y ordenadores) produce una estimulación en el cerebro, que puede romper los ciclos naturales del sueño, llegando a generar cuadros graves de insomnio.

    La explicación es sencilla, este tipo de luz despierta nuestras células ganglionares, lo que provoca nuestro cerebro interprete que es de día. Seguro que alguna vez estabas muerto de sueño y después de echar un ojo a Instagram te has desvelado por completo.

Resumiendo, cuídate (tanto por dentro como por fuera) y ¡viva la vida!