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"Cheat Day” y "Cheat meals": Pros y Contras

Entre el amplio abanico de dietas para adelgazar que aparecen cada día, emerge el “cheat day”, una tendencia que cada vez tiene más seguidores y, para algunos, es un respiro entre tanto esfuerzo.

Aunque este “día de trampa” (del inglés, cheat: trampa, day: día) suele ocurrir una vez a la semana, si no existe una cierta moderación, puede atentar contra la pérdida de peso y/o provocar otras complicaciones.

¿Quieres saber más sobre el “cheat day”? Aquí encontrarás todas las respuestas.

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¿Qué es un “cheat day”?

Un “cheat day” (día trampa), o su versión más reducida, una “cheat meal” (comida trampa), representa, según cómo se realice, un premio o un atracón. Básicamente, es comer lo que quieras durante un día o una comida sin contar calorías, ni medir porciones. Es decir: romper la dieta sin sentirse culpable.

Se considera que, si se realiza una vez a la semana, disfrutando de nuestra comida favorita y sin descontrol excesivo, el “cheat day” puede ser la motivación que necesitamos para seguir comiendo sano y entrenando. Es un mecanismo bastante básico y ancestral: después del esfuerzo llega la sabrosa recompensa.  

En cambio, si el “cheat day” consiste en comer desenfrenadamente y llegar al punto del atracón alimentario, estamos ante una conducta que, además de impedirnos adelgazar, puede favorecer la aparición de trastornos alimentarios, tal como explica una publicación del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California.  

Aquí convendría resaltar que estos dos matices (recompensa equilibrada o atracón) son clave, dado que cualquiera de las dos “trampas” pueden suponer un precedente para establecer una relación viciosa con la comida. Esto porque una buena dieta es la que te ayuda a perder peso, pero sobre todo la que te ayuda a establecer hábitos saludables a largo plazo. ¿Cuál es la manera de mantenerla a largo plazo de forma más fácil? Es evitar asociar la comida sana “al mal” y la “comida basura” como el premio que te mereces. 

¿Qué comer en un “cheat day”?

Para que el “cheat day” o las “cheat meals” (porque pueden ser varias comidas trampa en distintos momentos de la semana en lugar de un solo día trampa) funcionen, es necesario tener presente tres reglas básicas:

1. Come lo que realmente deseas

¡Superimportante! No porque estés en tu “cheat day” vas a devorar cualquier comida. Conéctate con tus antojos e intenta definir qué deseas comer.

A veces, cuando estamos realizando una dieta estricta, esperamos desesperadamente que llegue el momento para romperla y, en realidad, somos incapaces de especificar qué comida deseamos en ese momento de “permitidos”. ¿La consecuencia? Comer un sinfín de cosas que, al final, no nos satisfacen.

2. Elige lo que más te conviene: ¡Sé estratega!

Quizás en lugar de un “cheat day” te conviene hacer tres “cheat meals” a la semana. Por otra parte, quizás eres más de lo salado y mueres por una hamburguesa con patatas fritas, o bien prefieres comer doble ración de tarta de queso. ¿Eres de las personas que no nota la diferencia entre endulzar con azúcar o con edulcorante natural como estevia o xilitol? Entonces, ¡opta por lo segundo! Serán menos calorías, pero, lo más importante, menos azúcares. ¿Te da lo mismo el pan integral que el blanco? ¡Elige el integral!

También deberías anticiparte y pensar cómo vas a prepararlo o si comerás fuera, solo o en compañía. En general, comer con amigos o familia hace que disfrutes más de tu ansiado premio.

También puedes incluir un suplemento alimenticio que no solo te apoye en tu dieta para perder peso, sino también durante este día o comida. Como nuestro MAGRIFIT FLASH que, además de favorecer el gasto calórico, tiene efecto saciante, que te ayudará no solo a disfrutar de tus platos favoritos, sino a no pasarte más de la cuenta durante la comida y además estimula el tránsito intestinal.

3. Disfrutar es clave

El último punto parece obvio. ¿Cómo no voy a disfrutar mi “cheat day”? Pues, muchas personas experimentan culpa después de la “comida trampa” porque han perdido el control o sienten que han tirado por la borda el esfuerzo de toda una semana. Si es tu caso, por favor, evita los “cheat meals”.

Beneficios del “cheat day”

La principal controversia del “cheat day” es que algunos pseudoprofesionales o celebridades lo proponen como una manera de quemar más calorías. En pocas palabras, afirman que el “cheat day” ayuda a adelgazar. La verdad es que no.

Una cosa es decir que una comida fuera de la dieta no impactará en tu peso y otra muy distinta es asegurar que necesitas un día de descontrol para que tu metabolismo se active y queme más calorías. ¿Sabías que en un “cheat day” puedes ingerir tranquilamente 7000 calorías? El resultado es un kilo de grasa.

El único, pero no pequeño, beneficio que ofrece el “cheat day” es a nivel emocional: disfrutar de los alimentos, no caer en niveles enfermizos de prohibición o control, y ganar motivación para seguir con una dieta saludable.

Desventajas del “cheat day”

Ya adelantamos que el “cheat day” podría promover trastornos alimentarios, especialmente aquellos asociados con el atracón. Un interesante artículo del Boletín Internacional de Trastornos Alimentarios explica que el “cheat day” y las “cheat meals” son excesivamente fomentados en las redes sociales.

Es frecuente ver fotografías de comidas hipercalóricas de tamaños gigantescos, así como videos de famosos influencers que devoran megahamburguesas en sus “cheat days”.

Una “cheat meal” no boicoteará tu plan para adelgazar, pero un día de trampa sí que puede hacerlo. Por otra parte, sentir hinchazón, náuseas o dolor estomacal tras estas prácticas no es sano ni agradable.

Como ya hemos adelantado al principio, el “cheat day” puede ser tu aliado o tu enemigo, porque, por un lado, podría ayudarte (hasta cierto punto) a llevar a cabo una dieta, pero también podría ser el culpable de establecer una relación poco saludable con la comida a largo plazo. La dieta más adecuada para ti es la que te ayuda a mantener un estilo de vida sano, disfrutando de los alimentos de calidad. Si tu plan para perder peso te hace sufrir, habla con un nutricionista en vez de vivir ansiando tu “cheat day”.